martes, 11 de julio de 2017

52 días de escritura: día treinta y cuatro

¡Hola a todos! ¿Cómo están? He estado intentando escribir algo en estos días sin éxito alguno >.< especialmente, con este reto que se me ha complicado como nunca. Me ha recordado mucho a Mi amigo el hombre: el pespir de los asustados y no he podido avanzar por no dejar de comparar al protagonista de ese libro —pues, es un libro muy tierno, super cómico que es contado por un caburé, una ternurita <3—. Yo soy muy de los perros y pensaba en escribir algo desde su punto de vista, pero me he dado cuenta de que tengo muchísimas historias caninas por el blog, es como que se nota que soy perrera (?). Así que con un poco de inspiración de mi loro, he intentado hacer algo.

Día treinta y cuatro: Escribe un relato de un animal como protagonista que actúa de narrador contando las costumbres raras que tienen los humanos.







¡Buenos días!

Sospecho que ya debe ser hora de levantarse. ¡Ah, sí, el agujero! Es cosa de que me asome por ahí y mire. Síp, efectivamente, hay luz por la rendija de la ventana pero todavía no se ha levantado. Y yo quiero salir, deben ser como… alguna hora muy tarde. 

—¿Qué hora es?— pregunto. Se remueve en la cama y se tapa toda la cabeza. Asomo el pico por el agujero de la manta. He sacado un barrote de la jaula y puedo sacar la cabeza por ahí. Estiro el cuello y repito fuerte el sonido de las cacerolas al golpearse. Una. Dos. Tres. Cuatro —¡puto todo, todo, todo!— Ese último va con fuerza ¡todo bien dicho! A ver si ahora sí se levanta. Uno, dos, tres, cuatro. Camino de aquí para allá. La gaceta suena debajo. Suena demasiado bien, casi es como música. A ver, a ver, voy a hacer mi magia. Si la agarro de aquella esquina y tiro con fuerza ¡sí! Ahí se rompe y qué sonido tan lindo que hace. A ver, a ver, del otro lado ahora. Creo que es —trrrrrrrrr— creo que era el sonido del martillo, eso seguro la despierta, no es normal dormir tan tarde ¿estará muerta? La sierra eléctrica mejor, seguro que eso la asusta.

Me asomo de nuevo por el agujero y no se despierta. Debo ir por algo más drástico. Esas semillas no me gustan, son grandes, cuesta abrirlas y algunas, vienen vacías. Tic. Tic. Tic. Tic. Repito y agarró una semilla y comienzo a tirárselas a la cama. Esta no me gusta. Esta se ve fea. Esta parece vieja… no sé qué le pase a esta pero tampoco quiero averiguarlo. A ver, cuál otra más. Sí, ésta, ésta, está oscura, no me voy a arriesgar.

Ahí la veo que saca un brazo ¡Sí! Una más y ¡le di! Me rio como la bruja malvada de la televisión y golpeó con la pata el suelo. Está frío, a ver, me subiré al techo. Sí, ahí está mejor, de cabeza se ve todo mejor.

Se levanta y ¡ahora me toca salir! ¡Y se fue! Se fue y yo sigo aquí dándome vueltas la cabeza. Y nada, a ver ahora.

—Espera— digo y me responde que ya viene. Pero no quiero más tarde, quiero ahora. Quizás, ella me ayude —¡Pelu, vení! ¡Pelu! ¡Pelu! ¡Pelu!— Y lloro. Voy para aquí, me subo al techo. Y ¡aish! Me resbalé y caí —túpido. Tortuga ¡Roxana! ¡Vení! ¡Fuera, fuera!—

Me asomo de nuevo cuando escucho pasos y ahí viene. Mete la cabeza que nos vamos, dice y yo entro y suelto algunas cosas que según ella, son incomprensibles pero son malas. Ah, sí que son malas. Llevo dos horas aquí esperando y no puedo salir afuera. Pero no ese afuera. No quiero el sol, no me gusta el sol. No voy a tomar sol, poneme ahí, al lado de la heladera así me suba al motor. Ahí sí que se está calentito. Pero no me hace caso. Abre la puerta de la jaula, la traba y yo subo hasta el techo.

Se va y me pongo a cantar. ¡Oh, semillas! Nuevas y fresquitas. Espera, deja el tacho abierto. Sí, justo ahí. Me bajo y me subo a la mesada por el cable del ventilador. Es cuestión de calcular bien, llegar arriba, saltar y… a la mierda. Bueno, voy de nuevo. Subo, calculo y si aleteo un poco ¡aish! Casi, casi, me agarro a la caja con el pico mientras murmuro mamá, pero no viene y me tengo que subir yo solito ¿por qué no ponen las cosas más cerca? Me facilitarían la vida. Por suerte, ahora es cosa de correr y si agarro el tacho desde el borde y me hago para atrás ¡se cae! Ahora sí tengo lo que quería. Barro las semillas malas y las tiro al suelo y me tengo que meter dentro del tacho para encontrar algunas de buena calidad ¡ya nada hacen bien! Ésta está vacía incluso y se veía muy bien. No, no, así ya no se puede.

Pero hay un olor más rico todavía. Salgo del tacho y me asomo por el borde de la mesada a la puerta de la cocina ¡café! ¡Café! Me tiro al suelo y voy gritando. Ah, sí, la cacerola, eso llama la atención. Hago el ruido y me rio en el camino.

—¡Espera!— Digo al llegar a sus pies, estirar el pescuezo y aletear. Pero no vuelo, no, es peligroso un accidente a esta edad. Mejor, levanto la pata y que me lleve al aro, pero no te olvides del café, sin eso no me voy.

—Espera un minuto que está caliente— dice, moja un pedazo de pan y lo pone en una tapita. 

A mí no me importa que esté caliente, quiero ese pan en este mismísimo momento. Hago por saltar de su hombro y me agarra en el aire. Así no se puede ¡Ahh! Grito varias veces y acaba por desistir y llevarme al aro y dejar la tapa con el café en el plato de comida. ¡Sí que está caliente! Pero vale la pena. A ver, este lado está mucho más mojado. Sí, me gusta más la corteza, pero no está nada mal esta miga. A la próxima, un poquito de sal y estaría mucho mejor. Lo habría hecho yo, pero no veo donde ha dejado la caja azul. Bueno, no importa. Estoy listo para una siesta, en cuanto se vaya, he visto que tiene una caja de lápices nuevos. Hay colores muy bonitos, iré a probarlos dentro de un rato, después de una siesta, cuando nadie me vea, así nadie vaya a sospechar.






Un día en la vida de mi loro, que es imposible no madrugar con él, ocho de la mañana y ya comienza con su rutina diaria y no para hasta que lo saco de la jaula al aro—que de ahí ya anda suelto todo el día—, que es donde se queda hasta la noche. Lo tapó con una sábana a la cuál, le hizo un agujero para poder chusmear en la noche, porque no puede resistir la tentación de escuchar gente y no saber qué pasa. Hasta hace poco, le quitó un barrote a la jaula y saca el pescuezo por ahí para mirar mejor —en vez de dormir (?)—. Es bastante atrevido, he censurado un poco que suele decir mucho más, que entre los vecinos que pelean a los gritos y mi padre que ve novelas argentinas y que estos no pueden tener diálogos sin soltar alguna vulgaridad —no me molestan, pero siento que se exceden la mayoría de las veces—, y él que está atento a todo, aprende enseguida. Aun así, sabe decir todo eso, menos tortura —dice tortuga— y no sabe decir estúpido —se come el es—, pero lo demás, clarísimo. Invento suyo es su 'hijo de todo', que lo dice con tanto sentimiento que realmente pareciera que algo gravísimo.

Sobre el café, está el mito de que te despierta o a los niños los pone hiperactivo. Mi loro toma café y duerme mínimo, una hora. Lo de la sal, le encanta. Usualmente, si me olvido de guardar el salero, lo tira, toma café y come los granitos de sal que caen. Cosa de loros, supongo (?).



Iba a hacer el relato de todo el día, pero me pareció que me iba a salir muy largo, quizás, en otro momento que con esto, me siento bastante satisfecha.

Espero les haya gustado.

¡Se cuidan!

Bye!

10 comentarios:

  1. Madre mía ese Lorito ...un poco madrugrón jajaaj , en fin el pobre tb quiere compañía y de algún modo se debe dejar notar .
    Bella tú historia de tú mascota .
    Pasa un buen día y disfruta de las cosas bellas de la vida .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bastante madrugón, pero se lo quiere de igual manera, aunque haga frío. Aunque cuando está muy helado, se tira a dormir una horita más, pero no pasa mucho xD

      ¡Me alegro que te gustara! Gracias y espero las disfrutes tú también <3

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Un poco molesto de madrugar. ¿Para que si es un loro? No tiene que cumplir horario. Salvo que despertarte le divierta, no encuentro explicación. Es todo un personaje.
    Bien contado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bastante, yo también me pregunto lo mismo, pero él cumple horarios ¿con quién? No sé, pero es puntual para salir de su rancho XD

      Al menos, te entretienes viendo sus travesuras (?)

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  3. Genial tu loro *____* ¿Tiene nombre? ¡Me lo he pasado pipa leyendo su (tu) relato! Excepto peces, no he tenido la posibilidad de tener otras mascotas, y la verdad es que con textos así se me derrite el corazón de lo cucas que son.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, tiene nombre. Se llama Polly, aunque mi madre lo llama Paco y a veces, responde a ese nombre, a veces xD

      Me alegra que te haya gustado. Yo siempre he tenido un gran zoológico en casa aunque nunca tuve un pez, hasta conejos tuve una temporada XD

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  4. Ja, ja, ja... Muy divertido, Roxana. Me ha gustado el tono del narrador-loro, no sé porqué, pero me he creído que realmente me lo estaba contando un loro, un tanto alocado y que desde luego sabe sacar partido de su situación. Menudo pájaro! Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bueno que te haya parecido de esa manera! Intenté hacerlo de esa manera, por momentos, creí que me salía muy humano XD

      Es todo un plato él y se da maña para todo lo que quiere, que los obstáculos no existen, aun cuando no sabe volar, ha aprendido otras cosas a lo largo de los años (?)

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  5. !Este relato es adorable, Roxana!
    Me gusta polly tu lorita protagonista. Me iría de maravilla con ella de compañera, me gusta levantarme temprano y beber café. Muy divertido, y entretenido, me gusto a morir.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Oh, qué genial eso. La verdad es que yo odio madrugar xD generalmente, es sacarlo a que él haga lo suyo, darle el desayuno y volver a la cama, más ahora que está frío, es un crimen >.<

      ¡Un abrazo!

      Eliminar

¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Si quieres que dejar invitación para que pase por tu blog, pincha aquí.
Si vas a afiliar o dejar confirmación de ello, por aquí

Gracias por no hacer spam <3 Y si lo haces, ten presente de que borraré tu comentario por no estar relacionado con la entrada ¡Estás avisado!

¡Qué tengas un lindo día!

Bye!